lunes, 1 de diciembre de 2008

Estimados compañeros y compañeras:

A 20 años del asesinato de los jóvenes Combatientes del MIR
Pablo Vergara y Aracely Romo

Los y las invitamos este Viernes 5 de Dic. al Foro: Proyecto Político Revolucionario, Vigencia y proyección. Panelistas: Pueblo pobre organizado, Memoria Feminista, FPMR, MAP y Polo Izquierdo de la Memoria.

Entonces, los y las esperamos a las 19:00 hrs (puntualidad), en Confederación Ranquil. Rosas 3027. Metro Quinta Normal.

Como lo hemos repetido hasta el cansancio, el mejor homenaje hacia tod@s los compañeros y compañeras que lucharon por una sociedad justa y digna es seguir la senda que ellos y ellas recorrieron. Y justamente esa es la impronta que queremos darle a esta actividad, recoger el legado político, su proyecto y revitalizarlo en la actual coyuntura.


¡¡¡ Con el ejemplo de Araceli y Pablo...

este sistema es un fracaso y es nuestro deber cambiarlo !!!

Araceli y Pablo: 20 años presentes en las luchas del pueblo.


www.fpmr-chile.org

martes, 28 de octubre de 2008

Errar es de humanos

La calidad de las nuevas ideas, los nuevos proyectos, no podría entenderse si no se manifiestan recíprocamente en nuevas prácticas. Principio que hemos buscado desarrollar los rodriguistas, sabiendo que ello no es un proceso fácil ni automático. Basta revisar las bases de nuestros nuevos planes para percibir la gran responsabilidad que nos hemos echado encima, el esfuerzo que representará para nosotros las readecuaciones, el perfeccionamiento, las rectificaciones, o como se quiera denominar a ese quehacer interno y de fuera de la organización referido al accionar transformador, a esa actividad efectiva y eficiente, a la lucha revolucionaria.

Como un aporte a esa búsqueda, es que hemos querido insertar en nuestra revista un ciclo de artículos dirigidos a la entrega de herramientas de reflexión sobre métodos, conductas, actitudes, y otros, que seguramente serán de gran ayuda al trabajo de construcción, pero por sobre todo, al forjamiento de una militancia cada vez más integral en el sentido amplio del término; es decir, crítica y autocrítica, conciente, solidaria, esforzada, etc. Porque en la medida que se crece individual y colectivamente en esta dirección, será posible también que nuestro proyecto político en la práctica cale en la realidad social y popular para convertirse en fuerza verdadera.

Como guía para desarrollar estos temas nos hemos basado en el libro “Cacería de Errores”, de la Editorial de Ciencias Sociales de La Habana (1990), y otros materiales, que esperamos sirvan para el trabajo del día a día.

Naturaleza del error
Por el contrario de lo que nos enseñaron y creemos, el error es de naturaleza positiva en igual proporción que de naturaleza negativa. Errar es una forma de la acción y demuestra siempre un paso en el mundo de la iniciativa (en lo estático yace siempre un vacío terrible donde notamos la ausencia del tanteo, las decisiones, lo acertado y lo errático).

Nuestros abuelos nos enseñaron –con la fuerza que siempre está presente en la cultura oral nacida de la experiencia- que “equivocarse es propio de humanos”, “solamente los dioses no se equivocan”. Ellos anteponían a estas frases “demoledoras” otra en sentido positivo que nos parece útil reproducir: “Rectificar es de sabios”.

La historia del hombre –que a la vez es la historia de los dioses- demuestra que en todas las culturas originales sus deidades siempre han sido propensas a errar. En la mitología indoamericana Chichenitza, Quetzalcóalt, y otras muchas, tomaban decisiones equivocadas con sorprendente frecuencia. En la mitología romana y griega más aún. Y esto se repite en todo el universo de creencias inventadas por el ser humano, ese infeliz equivocado permanentemente.

Por lo tanto, con el debido respeto y ofreciendo excusas a nuestros abuelos, podemos afirmar que el error es parte inseparable en la disyuntiva eterna e intrínseca de la acción. ¡Ay del pobre que no yerra, desconoce el placer de la acción!

Errar, equivocarse, pifiar es una parte del proceso de tomar decisiones y exhibe un grupo de características propias:

La Maduración
Vista en términos temporales la maduración escapa a cualquier plan inflexible y ha de ser siempre una característica imprevisible. La maduración es un rango y pertenece al grupo de las tendencias. Con ella uno nunca puede decir “es un cuadro maduro porque tiene 40 años”. Uno está obligado a decir “la mayoría de la gente, cuando llega a los 40 años, tiende a madurar”.

Cuántas veces nos hemos visto expuestos a elegir a una persona para una responsabilidad donde el tema de la madurez o la maduración está presente. Para ello, lo mejor antes de hacer una apreciación en el aire, es evaluar con algunos indicadores que nos permitan tomar una decisión objetiva:

# Si el evaluado posee conocimientos básicos de la actividad.
# Si es o será estable en dicha labor.
# Si es respetado por el grupo de acción.
# Si mantiene una actitud social o política buena.

La edad, ese índice fortuito, ha de tenerse en cuenta, pero no debe inclinar el fiel de la balanza con prejuicios. La historia recoge cientos de casos, miles de casos, de hombres y mujeres que han madurado en 24, en 48, en 72 horas, obligados por las circunstancias en que se han visto inmersos. La lucha, el trabajo, la prueba constante, son el mejor mecanismo de maduración del ser humano.

¡Nadie puede saber lo que es capaz de dar una persona hasta que lo prueba!

La Urgencia
La lucha contra el tiempo es la más feroz, la más despiadada de las luchas que debe enfrentar el responsable de una labor. Sobre todo cuando el resultado es para ayer y la urgencia o prioridad tiene forma de avalancha. Donde podríamos deducir que: se deja de trabajar con y para el plan; la operatividad se convierte en ley; la improvisación sustituye al análisis; la intuición se hace un arma peligrosa; perecen la proyección y el sentido perspectivo.

La urgencia es una realidad inevitable y necesaria, pero no puede ser una costumbre, un método de trabajo.

De las características del error esta es la más común y también el escape más socorrido; aunque todas las cosas tienen su solución, por eso aquí entregamos algunas:

# a. Intentar confeccionar un registro permanente de las urgencias que se tienen. Con sorpresa verán que muchas de ellas están relacionadas entre sí, se repiten o no son todas aún trascendentales; incluso que bastaba enfrentar solo algunas para ordenarse en el problema.

# b. Seguro ya de cuales son unas y cuales son otras, aislar las respectivas, las cíclicas, las similares y confeccionar un plan alternativo para urgencias.

# c. Recuerden también que en el desarrollo de un plan se presentan “urgencias no planificadas”. Por ello siempre hay que considerar dentro de un plan los imprevistos o urgencias posibles.

# d. Usar la palabra urgente solamente cuando sea estrictamente necesario, y preocuparse que todos los que con nosotros trabajan comprendan bien esta característica.

La Ignorancia
La cantidad de información que se tiene a la hora de tomar una decisión influye poderosamente en el nivel de aciertos o errores que acumulamos en nuestro récord personal.

La calidad de esta información también es de primera importancia y por este camino podemos llegar a algunas consideraciones subyugantes.

A nuestro entender existen dos grupos de ignorancias muy bien definidas: ignorancia específica e ignorancia generalizada. Ambos grupos son partes inseparables y presentes en cualquier forma de error.

La ignorancia generalizada obstruye diferentes niveles de relacionar las cosas o los hechos. Un compañero que desconoce completamente una actividad específica, casi siempre desconoce también las cadenas que interconectan esa actividad con las restantes.

Para algunas actividades simples la necesidad de conocimiento y el volumen de información no son un rango amplio. Pero entonces, se hace imprescindible que la persona domine mucho más lo específico.

En el proceso de tomar decisiones, y, más aún, en el doloroso procedimiento que conlleva el acierto y el error, toda forma de ignorancia exigirá de nosotros un esfuerzo enorme.

No incluimos aquí la ignorancia calculada, o como dirían por ahí, “hacerse el sueco”, porque esta categoría pertenece, por lo general, a quienes se equivocan poco. Nos obstante, quisiéramos hacer una advertencia a los “maestros” simuladores que practican acopiar información a través de esta forma. Pues sucede que a veces, la ignorancia calculada provoca en el círculo que responde a nuestra responsabilidad, el que no logren descifrar con nitidez las posibilidades reales de nuestro rol conductor, incitando a la pifia injustamente.

En buena lid, la ignorancia calculada no debe ser un arma permanente de trabajo. Solo al usarla como recurso especial puede, a nuestro juicio, ser una forma útil y un medio necesario.

La Incapacidad
Esta característica del error ha sido también –como su continente el error- injustamente vapuleada por todos.

Cualquier militante –cualquiera persona de manera general- considera una ofensa terrible que le digan: ¡Eres un incapaz! Y sin embargo, no hay nada más lógico que esto a la hora de calificar las posibilidades o limitantes de una persona frente a la solución o manejo de un asunto cualquiera.

Nosotros podemos tener o no capacidad suficiente para resolver un problema, o los múltiples problemas que conforman una tarea (la política es en gran parte la solución de problemas). Pero no necesariamente ser culpables de ello. Uno no siempre es culpable por tener una capacidad insuficiente, ni culpable por tener una suficiente capacidad (en realidad el enredo se formó mucho antes que nosotros entráramos en escena).

Por lo general, todo comienza cuando un día cualquiera y sin decirle nada a uno, un grupo de personas presuntamente con las ideas más claras o por el rol que cumplen, analizan la posibilidad de asignarnos tal o cual tarea.

Justo en el momento de la selección comienza a incubarse el error, los errores, el acierto o los desaciertos del cuadro responsabilizado.

Una persona puede, perfectamente, tener una enorme capacidad para enfrentar una problemática A y carecer, totalmente, de capacidad para enfrentar una problemática B. Muchas veces posee un grupo de atributos, pero le falta madurez. Otras, carece de la experiencia necesaria para enfrentar con acierto la urgencia de un proceso diario. Y, en muchas ocasiones, no posee el conocimiento mínimo indispensable y se le va de las manos la tarea que se le asignó.

Tan relativo es este aspecto, tan personal y tan delicado, que muchos lo saben y lo han vivido, y forma parte de la experiencia de casi todos, pero nadie se lo aplica a sí mismo.

Por eso, y a manera de reflexión, nos aventuramos a afirmar que la voluntad, la capacidad de trabajo, la capacidad intelectual, forman parte de la condición humana, ayudan a transformar la realidad y son, para el hombre y la mujer que tienen que realizar una tarea, solo consecuencia de una de las virtudes más importantes y necesarias en la vida y la política

viernes, 17 de octubre de 2008

Homenaje a Rodrigo y Tamara


El mejor homenaje a nuestros combatientes caidos es continuar la lucha por la cual ellos y ellas dieron su vida...

El 28 de octubre de este año, se cumplen 20 años de la muerte de Raúl Pellegrín Friedmann (Comandante José Miguel o Rodrigo) y de Cecilia Magni Camino (Comandante Tamara), dirigentes de la Dirección Nacional del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Sus cuerpos aparecieron el 31 de octubre de 1988 en el Río Tinguiririca, ubicado en la zona central del país (VI Región). La versión oficial fue que habían perecido ahogados. Sin embargo, varios hechos desmienten esta afirmación desde el comienzo, demostrando que fueron hechos prisioneros, torturados, asesinados y lanzados al río. Los días previos, fuerzas especiales de Carabineros habían desarrollado un operativo terrestre y aéreo. Más de 200 efectivos “peinaron” la zona. Buscaban el destacamento guerrillero del Frente, que días antes había atacado el retén de Los Queñes. Un carabinero murió en el enfrentamiento. El ataque, comandado por José Miguel y Tamara, era parte de una ofensiva que incluyó la irrupción guerrillera en cuatro poblados. Era la respuesta de los rodriguistas al triunfo del “No” en el plebiscito del 5 de octubre (comienzo de la “transición a la democracia”). El FPMR quería expresar así, su rechazo al continuismo del sistema, pues tras la falsa plebiscitaria se escondía una salida pactada entre el imperialismo norteamericano, la derecha y los partidos de centro izquierda, que terminaba con el régimen militar sacando a Pinochet, pero legitimando su constitución y modelo económico neoliberal, cuestión que se verificaría con los años (la Concertación lleva tres períodos administrando dicho modelo).

Quiénes eran estos reconocidos luchadores chilenos e internacionalistas, que tuvieron la capacidad de constituir una fuerza de resistencia que los llevó a convertirse en enemigos número uno del régimen pinochetista, y a la inversa, símbolos de consecuencia y combatividad que hasta hoy influye, a pesar de su desaparición física, en la lucha del pueblo chileno, en especial en el actual proceso del FPMR.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Declaracion del Frente Unitario por el Rechazo

A 35 años del 11 de Septiembre nos encontramos en un país donde se mantiene el tufo dejado por la dictadura, lo que ha sido perpetuado por los sectores de la llamada Concertación y la derecha.

En Chile actual no se respeta la libertad de expresión, ha quedado restringida la libertad de asociación y reunión incluso esta se restringe cada día más, se persigue, encarcela, tortura y asesina a los luchadores sociales, no se respeta la autonomía de los pueblos originarios, situación que es especialmente visible en el caso del Pueblo Nación Mapuche y en definitiva son violentados todos los derechos básicos de las personas.

Sin embargo al interior del pueblo se esta fraguando nuevamente la rebeldía que se traduce en un grito de esperanza. Allí están los subcontratistas del cobre, las huelgas de los trabajadores del sector publico y del comercio, la movilización de los estudiantes contra la LOCE y LGE, la lucha de los deudores habitacionales, somos muchos los que nos movilizamos para exigir lo que es justo y lo que nos corresponde como pueblo.

En este 14 de Septiembre nos volveremos a encontrar en la tumba de Miguel Enríquez, que para el conjunto del pueblo es también la tumba de Raúl Pelegrín y Cecilia Magni y de todos los revolucionarios que cayeron combatiendo por la libertad o que fueron asesinados por combatir en defensa de los intereses del pueblo.

Saludamos al pueblo que este 11 de septiembre protestará en las calles, en las poblaciones a lo largo de Chile, que marchara en Santiago el 14 de septiembre, como también en las principales ciudades del país.

Sabemos que el mejor homenaje a todos los luchadores populares es redoblar los niveles de organización y de lucha. Por esa misma razón estamos convocando a una Asamblea Popular el 19 de Octubre para definir el Petitorio de Pueblo y la realización de una Protesta Nacional para el 23 de Octubre. Por que Todo el Pueblo está por el RECHAZO, el rechazo las alzas de los productos básicos, de los sueldos miserables y la cesantía creciente, el indigno sistema de transporte el “Transmiseria”, la educación de mercado, la salud privada y los graves problemas de vivienda, a los alcaldes mafiosos y concejales vendidos, al sistema y sus administradores (Concertación o Derecha), etc. Por eso mismo Queremos Educación Gratuita, Salud, Vivienda y Trabajo digno.

La tarea que debemos enfrentar es clara: romper con la atomización del Movimiento Popular y salir de las parcelas en la que cada uno se encuentra para RECHAZAR el sistema de desigualdad explotación que nos han impuesto y levantar en unidos las demandas populares.

Convocamos a sumarte al Frente Unitario por el Rechazo y en conjunto construir el pliego del pueblo.

19 de OCTUBRE ASAMBLEA POPULAR
23 de OCUBRE PROTESTA NACIONAL

TODO EL PUEBLO POR EL RECHAZO.
A LEVANTAR EL PIEGO DE PUEBLO
A CONSTRUIR PODER POPULAR

Bloque Popular Revolucionario (BPR)
OCAP Trafik-Arte
Movimiento por la Asamblea del Pueblo (MAP)
Colectivo 29 de Marzo
Revolución Proletaria
Movimiento por el Poder Popular (MPP)

Bloque por el Socialismo Revolucionario (BxS)
Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR)
Movimiento Juventud Rebelde (MJR)
Unión Patriótica Estudiantil UPE
Coordinadora Nacional de Estudiantes Populares CNEP



martes, 19 de agosto de 2008

La Violencia Politica

No se puede entender el problema de la violencia política sin conceptuar a la política como la organización y aplicación sistemática de determinadas relaciones de poder, como la articulación de un conjunto de medios para la consecución y la preservación de éste. La política organiza el poder, le otorga forma estatal y viabiliza un proyecto socio-económico de clase. En este marco, la violencia es parte activa de la estructura social, no es sólo un instrumento o medio de lucha, sino sobre todo un modo de conflicto.

El surgimiento de la violencia política está estrechamente vinculado al desarrollo de la propiedad privada, y es sólo en el transcurso de la consolidación histórica de ésta, que la violencia se transforma en manifestación específica de poder social. En otras palabras, posee una base material concreta y no es una constante histórica, por lo tanto es factible su desaparición en una fase superior del desarrollo humano, cuando sea eliminado todo tipo de explotación pues –como señalara Engels- “el poder, la violencia, no es más que el medio, mientras que la ventaja económica es el fin” (1).


Cuando la ventaja económica, la ganancia, deje de ser la principal motivación de la producción material, cuando el fin de la actividad económica sea la satisfacción de las necesidades del hombre, y no el mero lucro, allí se crearán las condiciones básicas para la extinción definitiva de la violencia política.

No obstante, esta posibilidad histórica se vislumbra lejana, y la violencia continúa siendo componente central de todo el sistema de dominación. De allí que la clase en el poder requiera –a todo nivel- de estructuras que le permitan organizar el control social, minimizar los riesgos de un cuestionamiento revolucionario de la sociedad, y garantizar las condiciones para la reproducción ampliada del poder y del sistema en su conjunto. En esto el Estado desempeña un rol crucial.

Estado y violencia política
El principal organizador y concentrador de la violencia estructural es el Estado, de manera que cualquier intento por legitimar y justificar la violencia ejercida por la clase en el poder, pasa por legitimar el Estado. El objetivo básico que se persigue es despolitizar, desideologizar y neutralizar el Estado, presentarlo como el sintetizador del “bien común” y garante de la “ley y el orden”. Para ello es imperativo la imposición de una visión histórica de la naturaleza humana, la sociedad y elaborando, simultáneamente, conceptos abstractos de nación, interés nacional, estabilidad y paz social.

Este tipo de Estado se justificaría por el posible “caos” que devendría en la sociedad humana por el hecho de su inexistencia. Fenómeno que hace más de tres siglos ya debatían los grandes pensadores filósofos y políticos. Según esta corriente teórica –que de una u otra forma sigue vigente- la naturaleza humana es esencialmente egoísta y utilitaria, cada ser lucha por su propia subsistencia, por la satisfacción de sus propios intereses, lo que inevitablemente le lleva a la confrontación permanente con otros seres humanos. Esta situación es la que Hobbes (2) describiera como “la guerra de todos contra todos”. Situación superable sólo con apego a un ente no-utilitario, a un órgano que no buscase la satisfacción de intereses particulares, sino que comunes, generales. De allí surge la noción básica y la materialización del concepto del Estado actual como el único capaz de imponer el orden en medio del “caos natural”. Es decir, ser un “administrador neutro del conflicto social”.

Dicha tesis amerita al menos dos consideraciones. En primer lugar, la naturaleza humana no es egoísta, ni altruista, ni agresiva ni pacífica, ni buena ni mala en si misma, sino que simplemente sintetiza el sistema de relaciones sociales prevaleciente en un momento histórico determinado. La esencia humana en abstracto no existe, esta es concreta y, por sobre todo, dinámica, cambiante, de modo que la hipótesis de una situación natural de guerra permanente solo sirve para justificar la creación y consolidación de un complejo aparato de dominación de clase como es el Estado (analícese, en un grado menor, la lucha contra la delincuencia), además de proyectar la idea de la imposibilidad de transformar el sistema o luchar por una sociedad igualitaria, puesto que el ser humano sería individualista y egoísta en esencia y jamás podría cambiar.

En segundo lugar, es necesario puntualizar que el Estado no es un ente que esté por sobre las clases y la sociedad. Ninguna institución es neutra o poseedora de poder propio, más bien expresa poder social de clase. Es por ello que conceptos y prácticas tales como orden, legalidad, estabilidad, paz social, civilismo, etc., son de carácter tan determinado; la sociedad virtual no existe, ni ha existido, solo existe la sociedad históricamente concreta, de manera que el orden y la estabilidad que se defiende hoy, es el orden y la estabilidad del neoliberalismo. El Estado no es ningún sintetizador del bien común y del interés de un país, sino que de violencia política y, por consiguiente, de poder de un sector de la sociedad sobre otro.

La dimensión ideológica de la violencia
Históricamente a través de diversos medios de socialización -la estructura educacional, los medios de comunicación, entre otros-, la clase dominante ha ido configurando un sistema de valores, normas, conceptos y categorías tendientes a justificar su dominio: su preponderancia monopólica a regir los destinos de la humanidad, sus instancias de organización y la vida de los individuos. Medios entre los cuales la autentificación del uso de la violencia en sus diferentes formas por parte del Estado, su institucionalidad, sus fuerzas armadas y policiales, han sido una constante.

Esta manipulación ideológica se ha sostenido en tres ejes esenciales:

# a) Ocultar la violencia estructural propiamente tal.
# b) Legitimar la represión institucional.
# c) Deslegitimar toda violencia social contra el sistema.

La violencia es inherente a una estructura social injusta, a un orden social basado en la explotación del trabajo por el capital, en la exclusión y marginación económica, social y cultural de vastos sectores de la sociedad. De hecho la violencia no se reduce únicamente a su manifestación más ostensible, a su forma represiva. Esta última es sólo una vía que permite mantener maniobrando y desarrollándose a la violencia estructural en su conjunto, al capitalismo. Es por ello que Marx y Engels señalaron la existencia de un virtual estado de guerra entre patrones y trabajadores (3), en otras palabras, criticaban la influencia de la violencia económica y de cómo ésta se reproduce a través de todo el sistema consolidándose como violencia estructural.

Mas este modo de abordar el problema no es prerrogativa exclusiva de los clásicos del Marxismo, también –y básicamente a partir de la encíclica Populorum Progressio- la Iglesia Católica, en particular el Movimiento de la Teología de la Liberación, manifestó sin ambigüedad, que “la violencia originaria, raíz y principio de todas las demás violencias sociales, es la llamada violencia estructural, la injusticia de las estructuras sociales, sancionada por un orden legal injusto y orden cultural ideologizado, que como tales constituyen la institucionalización de la injusticia” (4).

El ocultamiento de la violencia estructural requiere imponer la idea de la libertad del individuo, de la igualdad de oportunidades, de los beneficios de un mercado abierto a la libre competencia. El esquema de valores imperantes reproduce sistemáticamente la idea de que los pobres, los marginados, son tales sólo debido a la mala suerte de haber nacido pobres o a su propia impericia, a su falta de creatividad y esfuerzos personales. Entonces la injusticia no es tal, pues las naturales diferencias sociales no son más que el resultado de las leyes de funcionamiento del mercado, leyes, que según se argumenta, no responden a los intereses de nadie en particular. Obviamente entonces, al negarse la injusticia social, se está negando también la violencia estructural.

Bajo este marco conceptual surgen las nociones de violencia directa (represiva) y violencia indirecta (estructural). Donde producto de la manipulación y desinformación ideológica, se tiende adscribir un carácter significativamente más negativo a la violencia directa que a la indirecta; se condena el destrozo de la propiedad pública y privada, un secuestro, un atentado, pero no ocurre lo mismo con la miseria, la pobreza, la carencia de vivienda o salud. O, dicho de otra manera, se considera social y culturalmente peor, matar que dejar morir. La clase en el poder juega con la sicología de las personas, con sus emociones y decepciones, a fin de encauzar cualquier signo de descontento, diluir y desviar la atención del impacto de cualquier violencia estructural.

Junto con la legitimación ideológica y política de la existencia y el recurso de las distintas formas de coacción, se deslegitima todo intento de organización popular de la violencia. A pesar que en los discursos oficialistas es frecuente la condena de la violencia “venga de donde venga”, en la práctica se busca neutralizar o desarticular únicamente su desarrollo en la base, su forma auto-defensiva u ofensiva, especialmente aquella que se puede erigir como alternativa de lucha política, militar o social.

En consecuencia, la naturaleza clasista del proceso en marcha instituye que la violencia ejercida por el sistema es positiva y necesaria. Es decir, toda consideración moral acerca de la violencia política, tiene que ver con el sistema de valores que éste estime necesario para lograr la estabilidad del mismo. Por eso se critica el uso de la violencia en política, en la misma medida que se crean organismos de seguridad y de lucha antisubversiva, y aumentan los presupuestos de las fuerzas armadas y de orden. Así se ha ido estableciendo una relación arbitraria entre democracia y paz por un lado y cambio y violencia por otro.

En este contexto ideológico es que surge una inevitable interrogante: ¿Existe una forma ética de ejercer la violencia? Está claro que de aceptarse el sistema de valores imperantes, como el único referente para medir lo positivo o lo negativo, lo bueno y lo malo del recurso de la violencia, la conclusión será siempre la misma: la violencia ejercida por la base social será siempre reprobable. Sin embargo, si ponemos el punto del análisis en otro ámbito, sí logramos trascender el límite de la moral general y vaga para reconstruir desde el pueblo -los verdaderamente afectados por ésta-, valores morales y nociones éticas que expresen la necesidad histórica del cambio social, y muy especialmente, que desmitifique el uso de la violencia por parte de las masas, ubicándola en su justo contexto como fenómeno socio-político, el centro del problema cambia:

* La violencia es moralmente válida y políticamente viable, en la medida que se corresponde con la dirección principal del movimiento histórico, al cambio social necesario para erradicar primero parcial y luego definitivamente la violencia estructural creada por el sistema capitalista.

* La forma ética de ejercer la violencia está en ponerla al servicio de las mayorías populares, al servicio del cambio social y de la dignidad humana.

* La violencia revolucionaria es una forma específica de manifestación ética, pues ésta no persigue la destrucción del ser humano y su entorno, ni su sometimiento, sino que es un período muy breve de la actividad por las transformaciones, sólo un momento histórico; no es un fin sino uno de los medios disponibles para desplegar la multifacética lucha por el poder popular.

* La violencia revolucionaria tiene un rango cualitativo, destruye para construir un sistema justo que nos encamine hacia una nueva sociedad.

La violencia militar
La violencia militar es una expresión particular de la violencia política que se estructura en forma de doctrina y se organiza como cuerpo armado.

Ninguna doctrina militar es neutral, más bien condensa la idea militar estratégica de quien la ejerce. En el caso específico de los países latinoamericanos, por parte del poder imperante, aún prevalece en la región la Doctrina de Seguridad Nacional, que con la entrada en escena de las democracias protegidas ha tendido en nuestros países hacia lo que hoy se conoce como “seguridad ciudadana”. La DSN en Chile como apreciación básica de cualquier futura guerra, partió a fines de los 70 manejando tres hipótesis de conflicto: en el sur con Argentina, en el norte con Perú y Bolivia, y en el frente interno, donde definitivamente se puso el mayor énfasis.

Lógicamente, la definición de frente interno conlleva la necesidad de organizar la represión dentro de nuestras fronteras y la voluntad de neutralizar o exterminar a un enemigo (el enemigo interno). Es decir, el desarrollo de la violencia en términos específicos y no genéricos como se expresaba en la idea de “todos contra todos”; más bien la guerra de las FFAA como instrumento político de la clase dominante contra el pueblo como sucedió tan explícitamente durante la dictadura. Sin embargo, junto con el proceso de transformaciones que ha vivido Chile luego del cambio pactado de un gobierno militar a uno civil dentro del mismo sistema, esta visión aún es compartida entre los diferentes actores políticos involucrados en dicho pacto. Diferencias más diferencias menos, en la lucha contra el enemigo interno, “el terrorismo”, están comprometidos todos quienes participan del poder (gobierno, oposición, FFAA, Iglesia). Entonces, no es correcto incluso desde éste punto de vista, hacer una división tan categórica y definitiva entre lo político y lo militar, puesto que en la práctica ambos se siguen conjugando a través del accionar del Estado y de sus instrumentos armados y no armados.

La violencia militar adquiere también diferentes formas, puede ser central o periférica en un momento histórico determinado, pero en lo fundamental, está siempre presente en forma de una estrategia militar para la obtención o la defensa del poder.

Por último, y obstante la condena a la violencia en general por “inhumana y anticristiana”, ante situaciones concretas de guerras o conflictos internos, la clase gobernante no sólo defiende moral y políticamente la violencia, sino que además es la primera en unirse para regular las formas de ejercerla y premiar a los agentes que se destacan en el ejercicio de ésta. De otra forma no se explicarían las convenciones internacionales que norman las guerras, los conceptos de valor y heroísmo, instituciones tales como las condecoraciones al mérito, pensiones específica, etc.

Conclusiones
La violencia no se puede separar de la política y no es sólo un instrumento auxiliar al cual se recurre en momentos de crisis.

La lógica definición luego de constatarse esta realidad objetiva, es que toda propuesta política debe, ineludiblemente, contener el factor violencia como una de las posibilidades históricas, especialmente la revolucionaria. Y es más, debe contar con una política y una estrategia militar capaz de disputar el poder. Entonces, podría existir un amplio debate acerca del contenido y la forma que definen su implementación, pero no sobre la necesidad de su existencia.

La violencia política no se reduce a su expresión militar, aunque ésta es su manifestación más ostensible, es por sobre todo una relación de poder, una estructura históricamente objetiva, la cual debe ser enfrentada tanto en el terreno material como en el político e ideológico, pues es un fenómeno multidimensional.

Notas:
1. Engels F. “Anti Duhring”. Editorial Grijalbo S.A. México D.F.- México 1981, pp. 152-153.

2. Hobbes T. Pensador inglés (1588-1679), cuya obra principal, “Leviatán”, sintetiza toda la teoría política del siglo XVII.

3. Ver por ejemplo, Engels: “La condición de la clase obrera en Inglaterra”, 1844.

4. Ellacura Ignacio S. J.: “Trabajo no-violento por la paz y violencia liberadora”. Revista Reflexión y Liberación, año 1, vol. 4, dic-febrero 1990. Stgo. Chile; p. 6.


La Izquierda: Inclusión al Conglomerado Neoliberal o la Construcción de la Fuerza Popular Alternativa

Fuente: www.fpmr-chile.org

El Manifiesto Comunista estableció como táctica de la confrontación política hace ya 160 años, que los revolucionarios “...luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera, pero, al mismo tiempo, defienden también, el porvenir de este movimiento.”

¡¡Cuanta validez tienen estas palabras hoy en día!!, en que la perturbación económica, social y política del modelo “neoliberal” pone a la izquierda ante la disyuntiva de ceder a las tentaciones corto placistas y electoralistas, o bien concentrarse en la organización independiente del pueblo en lucha, un proceso con horizonte amplio que permita dar una salida popular a las contradicciones que se acumulan en este momento histórico.

El bloque de gobierno acrecienta la crisis de su gestión en la medida que se agudiza la crisis económica nacional y mundialmente. Y si los niveles de inestabilidad no son mayores, es porque los sectores populares aun no actúan políticamente, agrupados y coordinados en todo el país. Los actuales conflictos y luchas sociales serán el catalizador de este proceso organizativo en la medida que se fortalezcan también las organizaciones y alternativas revolucionarias que trabajen en esta perspectiva, el futuro de la lucha de clases en Chile esta abierto y aún no hay nada decidido.


El mal educado lucro y otras luchas

La forma en que el gobierno viene enfrentando los conflictos sociales es parte de la crisis de la Concertación. La imagen del Parlamento rodeado por un perímetro de cientos de carabineros que mantuvieron un cerco de hierro mientras se aprobaba la nueva Ley General de Educación LGE, poniendo a raya a los estudiantes y profesores que fueron excluidos totalmente del debate, es una síntesis de cómo hoy este gobierno, y en general el modelo, asume su gestión política y económica en el marco de lo impopular que es.

Un tema de fondo para nuestra sociedad como es el derecho a la educación, se resolvió de espaldas a la misma; la lógica del mercado seguirá rigiendo el modelo educacional chileno, según el cual básicamente quien tiene dinero accede a un derecho o servicio de “calidad”. A eso nos oponemos los rodriguistas cuando rechazamos el lucro en la educación, de priorizar el acceso a una educación digna para todos por sobre la posibilidad de acumular ganancias. Ese es el tema de fondo, no el dogma de la “libertad de enseñanza”, la “libertad individual”, de “emprendimiento”, u otra de esas consignas huecas y abstractas que el bloque en el poder –derecha y concertación- impone para esconder su fin último: que una minoría se enriquezca a través de una necesita social, y acumule a toda costa la mayor cantidad de capital posible (los sostenedores y las empresas de la educación).

La lucha contra la Ley General de Educación LGE no termina con su aprobación en el parlamento, la lucha principal tiene que ser llevada fuera de los espacios institucionales; ser una bandera y un conflicto de toda la sociedad, ya que sabemos que la solución real para lograr una educación para todos va de la mano con la derrota del modelo en su conjunto, el cual es la base de la crisis educacional chilena.

Por eso decíamos arriba que luchas como las que llevan a cabo los estudiantes deben entenderse como un medio para levantar el instrumento organizativo de dicho sector, que apunte contra el sistema en su totalidad, de lo contrario las luchas quedaran reducidas a episodios o “escaramuzas” contingentes, donde pueden haber derrotas o victorias parciales, pero que a largo plazo la iniciativa seguirá en manos de los poderosos o de los sectores reformistas que solo buscan utilizar la lucha social con fines auto referentes y electoreros.

Este mismo criterio es valido para el resto de las luchas sociales, el modelo en su agotamiento hace pagar el costo a los más pobres, ya que mientras la CUT negocia y cede un indigno reajuste del salario mínimo de 10.4 %, el sector financiero y las sociedades anónimas acumulan enormes ganancias en estos años, gracias por ejemplo al mecanismo de la UF (Unidad de Fomento), que favorece las transacciones de capital financiero mientras los salarios siguen prácticamente congelados.

Según estudios las utilidades de las instituciones financieras muestran una enorme tendencia al alza entre 1990 y 2007, con un aumento de más de 500% en el período!, y estas parecieran encontrarse por el momento aisladas de las variaciones en el nivel de actividad económica, de manera que las caídas en el crecimiento del PIB no se reflejan en descensos similares en las utilidades de estas instituciones

El crecimiento, fetiche del modelo, se estancó en junio-julio en un 2,1%. Por ello algunos economistas plantean un escenario de estanflación, donde el estancamiento se superpone a la inflación.

Como todos sabemos de una u otra manera, la mayoría de los chilenos se endeuda para llegar a fin de mes, solo el 20 % de la población tiene capacidad de ahorro. Aproximadamente el 30 % de los asalariados del país recibe el sueldo mínimo como renta mensual mientras el kilo de pan o de arroz cuesta 1.000 pesos.

Recientemente el Banco Central subió la tasa de interés bancaria en un intento por controlar la inflación suponiendo que esta medida frena el endeudamiento y el consumo a la vez que incentiva el ahorro, pero a la larga esto solo encarece la vida, mientras que los salarios siguen básicamente estancados y sencillamente no alcanzan, situación que no se arregla con el bono de 20.000 pesos para las familias más pobres que otorgó el gobierno, entre sus miles de intentos por tapar el sol con un dedo.

Ante este panorama complejo el gobierno aparece delegando toda la responsabilidad en la crisis mundial (como si esa situación de dependencia no hubiera sido potenciada por los mismos tecnócratas gubernamentales), y recomendando “apretar los dientes”, la brillante solución que La Moneda propone a los millones de chilenos.

La reciente muerte del diputado Juan Bustos, quien más allá de las grandes diferencias políticas con él y su partido, representaba al menos una lucha tenaz y ética por hacer justicia en los casos de violaciones a los derechos humanos de la dictadura militar, es simbólicamente la muerte también de esa fracción de la Concertación que intentó mostrarse cercana al pueblo, pero con un proyecto de sociedad que no hizo mas que alejarla, dejando una estela de desigualdad en la sociedad, y de corrupción y clientelismo en su seno. Un símbolo de esto lo refleja la caricaturesca decisión del Partido Socialista (PS) de optar como reemplazante de Juan Bustos en el parlamento por el Secretario General del PS Marcelo Schilling, responsable de la represión, tortura y asesinatos de luchadores populares al comienzo de la década del noventa, y métodos como la delación compensada y los montajes para acabar con las organizaciones revolucionarias, con las cuales tiene importantes deudas que saldar.

Mucho circo pero poco pan

A fines de julio se inscribieron en un grotesco espectáculo las candidaturas a concejales y alcaldes para las elecciones del 26 de octubre este año, y como si fueran parte de un universo paralelo, los intereses y disputas de los partidos y coaliciones están muy alejados de la realidad social, en un mundo concentrado en si mismo, pero proclamando representar a todos los chilenos.

No obstante ello, lo que es común a casi todos es el afán de capitalizar electoralmente la actual contingencia económica y social, ya sea para encauzar el descontento, o bien para mantener o ganar posiciones de más privilegio dentro de cada coalición o de la institucionalidad en general.

Estas elecciones representan también la decantación de las nuevas correlaciones y expresiones de la política tradicional, principalmente la aparición de corrientes y maniobras disidentes al interior de la Concertación, que han generado rupturas importantes como las ocurridas en la DC y el PPD.

Situación similar se aprecia en los sectores reformistas y electoralistas de la izquierda, que ha significado la pugna entre los miembros del desaparecido Juntos Podemos: por un lado el PC, la Izquierda Cristiana y el Partido Humanista, que en una espectacular voltereta en el caso de este último, terminaron rompiendo las propias bases fundacionales de su alianza, haciendo un “pacto por sumisión” con la Concertación en 25 comunas, 17 a favor del conglomerado oficialista, entre ellas La Florida y Maipú, y ocho a favor del PC.

Para el presidente del PC, con este pacto “...comienza la lucha por terminar con la exclusión y comenzar a hacer valer los equilibrios en el país". En realidad lo que se está haciendo es fortalecer o prolongar la gestión concertacionista, mediante un acuerdo que seguramente seguirá profundizándose para las próximas elecciones parlamentarias, ya que a medida que la crisis económica sigue desarrollándose, y ante el peligro de perder la gestión de este jugoso botín que es el aparato del Estado, más necesario será para el bloque gobiernista cooptar e “incluir” a la izquierda reformista en la institucionalidad para salvarse del precipicio.

Se trata este de un típico pacto o colaboración entre tiburones y sardinas, o dicho de una manera más clásica, dar un paso adelante y dos atrás, en los cuales el reformismo otra vez termina subordinándose al juego electoral de los poderosos, optando por una política de corto plazo que no considera la perspectiva estratégica de construir una fuerza popular independiente y clasista por el cambio social.

Por otra parte están aquellas organizaciones como el MPMR y el PC-AP, que sin abandonar la estrategia electoralista del Podemos original buscaban una opción más independiente, con la idea de “acumular fuerzas” desde dentro del sistema, una especie de reformismo más “crítico”, sector que luego de esta ruptura quedó marginado y aislado, al perder el paraguas legal y electoral que les daban sus ex socios del Podemos.

La opción de largo alcance del campo popular

La crítica tiene que comparar y contrastar un hecho no con la idea, sino con otro hecho, por eso es que reiteramos que el gran desafío de los revolucionarios es construir fuerza social no al calor de las campañas electorales sino de la lucha por las demandas populares, en donde la agitación, la organización y la educación popular son parte fundamental de la estrategia del periodo, que entiende las luchas contingentes como parte de la construcción de organización en el seno de cada sector social, levantando instrumentos organizativos con alcance nacional, clasistas, independientes del Estado y sus mecanismos, y con proyección en el tiempo, como una “onda larga” que es capaz de desequilibrar al sistema en todos sus aspectos y mecanismos coercitivos.

En este empeño estamos abocados varias organizaciones, que con diversos matices tácticos, dificultades y desniveles organizativos hemos comenzado a coordinarnos y unirnos en acciones que incidan en la actual coyuntura. El punto central es que por muy profunda que llegue a ser la crisis económica y las contradicciones sociales que esta genera, será solamente la acción política decidida de los trabajadores y el pueblo la que permitirá avanzar en la transformación de las condiciones de vida y estructurales que este país va requiriendo cada vez con más urgencia, y no el deposito mal habido de la esperanza en una clase política que está dispuesta a morder el polvo en defensa de sus mezquinos intereses.

Esta línea tiene hoy expresiones palpables y visibles en la Coordinadora Nacional de Estudiantes Populares CNEP contra la educación mercantil, la Coordinadora Sindical Clasista que lucha por un sindicalismo consecuente, y la Coordinadora por la Protesta Popular que ha sido protagonista de varias convocatorias de repudio al sistema el 2007 y principio de este año 2008 (Protesta Popular del 28 y 29 de marzo). Justamente sobre estos principios de coordinación sectorial se viene abriendo paso una convergencia central y de mayor aliento, que busca construir en la lucha una alternativa política popular y revolucionaria ante el actual sistema capitalista.

Ahora que el ambiente electoral comienza a instalarse masivamente, nuestra opción, nuestro “voto” es por expresar el descontento con la situación económica y social y con la llamada clase política, manifestar que hay otra opción aparte de las estrechas urnas, por lo cual estamos abocados a unir el descontento desde la base social, convertirlo en movilización y organización a escala local y nacional, realizando una gran movilización o expresión de protesta el 23 de octubre, a tres días de las elecciones municipales, que sea otro jarrazo en la cara de este sistema y sus gestores o aspirantes a gestores.

Debiera ser esta una manifestación potenciada desde los territorios o localidades, expresión de un quehacer concreto de coordinación y de defensa de las demandas populares, una superación de los tradicionales llamados al voto nulo, blanco o la abstención, que siendo legítimos y validos también como manifestación conciente de rechazo al sistema, han quedado reducidos mas bien a posiciones pasivas y hasta electoralistas, que en esta etapa no son suficientes si no van acompañados de la acción concreta y directa del pueblo, como una forma concreta de boicot a la clase política y sus intentos de superar la actual crisis del modelo mediante la pasividad o institucionalización de los conflictos.

Manifestamos entonces nuestro respaldo a la protesta popular del 23 de octubre, y el rechazo al sistema que el 26 los sectores concientes ejercerán votando nulo, en blanco o absteniéndose. Esta es una convocatoria abierta a que todos y todas podamos expresar nuestro repudio a la clase política, no votemos por ellos, botémoslos!!

Para nosotros esto no sólo es la posición frente a una contingencia, es la expresión de un proyecto y de una concepción ética y revolucionaria de la política, sobre todo en este año 2008, y en octubre, el mismo mes de las elecciones, que conmemoramos los 20 años de la caída en combate de Raúl Pellegrín y Cecilia Magni, “Rodrigo” y “Tamara”, que justamente dieron su vida para impedir la perpetuación de este sistema que una vez más busca su legitimación en las urnas, tal y como ocurriera en 1988.

Es un momento de definiciones: o le seguimos dando oxigeno a este sistema decadente para que nos incluya, o seguimos organizando una fuerza propia que permita los cambios radicales y de fondo que nuestro pueblo merece después de décadas de injusticia. Vota Protesta…Botémoslos a todos!!! Este sistema es un fracaso, es hora de cambiarlo…esa será la consigna